domingo, 17 de octubre de 2010

OJOS NEGROS

Ella esta ahí adelante.
Sola.
Ojos negros.
Como mi sangre.
Se congela mi piel.
Y mil voces canta mi cabeza.
Delicada y sola.
El humo en mi pulmones
no logra tranquilizarme
Y esos ojos negros me miran.
Mi cuerpo tiembla.
Mis oídos y mis ojos no piden nada más.
pero el resto de mi cuerpo sigue pidiendo.
Las voces en mi cabeza no se callan.
Déjenme tranquilo, se los ruego.
Solo quiero desfrutar estos últimos instantes.
Le doy una fumada mas al cigarro.
Mis manos son de nuevo libres,
mientras cierro los ojos una vez más.
Ojos negros.
Ya no están.
Solo encuentro ojos sin color ni gracia.
Esos ojos negros ya no me miran.
Indecisión y miedo me alientan a buscarlos.
Y mientras el eco de la ultima canción
se apaga lentamente en mi memoria,
no me queda mas que correr.
Esos ojos negros que jamás pude ver,
se burlan de mi traicioneros.
Intento seguir la estela de su olor.
Pero ya es demasiado tarde.
Está perdido en esa multitud de cadáveres sin rostro.
Y está fuera de mi alcance.
Ya es demasiado tarde.
Y una vez más,
solo me quedan dos cosas por hacer:
correr y llorar.
















































































































































miércoles, 13 de octubre de 2010

EL FANTASMA SIN ROSTRO

Ya no se que hacer después de despertar.
Hago lo que tengo que hacer y ya.
Una puerta mas para allá esta el infierno.
Es inevitable pasar por allí.
Y es inevitable volver a estar parado en la misma calle.
Cuando llego ahí, me quedo parado, como siempre,
sin un lugar al que ir,
me siento ridículo.
en que nos hemos convertido?
Somos simples caricaturas.
Como caricaturas tenemos que actuar.
Regreso a lugares infestados de imágenes y olores.
Me persiguen, debo escapar de ellos.
Y regreso a hacer lo de siempre.
Inevitable retrocedo a esos tiempos.
Todo muerto.
Pero esas imágenes y olores jamas se irán de mi cabeza.
Hay nubes claras del otro lado.
Un cielo impecable y un silencio maravilloso.
Solo tienes que pararte de esa silla.
Dejar esa pluma.
Caminar a lado de esa eterna música.
Y cruzar del otro lado.