añorar el calor de tu mirada temblorosa y transparente,
deseando que me juzgue y me desnude.
Puedo ver cada lunar en tu perfecta silueta,
invadir sin temor tu dulce cara y tu pecho fino,
como cada estrella adornando el cielo mas solemne.
Cierro los ojos y veo tus majestuosas piernas,
aquellas que no me dejan dormir por las noches.
Puedo ver tus manos diminuta y serenas,
cerrándose delicadamente sobre las mías.
Cierro los ojos y puedo escuchar tu alborozada voz,
hablando con ternura desmedida sobre mi oído,
haciendo que todo lo demás pierda cualquier sentido.
Puedo sentir cada centímetro de tu tersa piel,
respirando resoplante y ambiciosa sobre la mía,
entrañable en cada silaba y cada suspiro.
Cierro los ojos y solo puedo ver tu boca perfecta,
tus labios rosa y húmedos merodeando mis mejillas,
y puedo sentir el aroma de tus besos enardecidos,
y tus labios de fuego luchando impetuosos con los míos,
y me pregunto porque de pronto estoy flotando en el celaje,
me pregunto porque de pronto ya nada tiene importancia.
Me puedo ver en lugares en los que nunca he estado,
hablando con personas que nunca he conocido,
escuchando voces que jamas he oído.
Puedo escuchar como cruje mi armadura
y ver como quedo desnudo ante tu apacible figura.
Todo eso veo y escucho y siento,
y cuando abro los ojos y no te veo alrededor,
mi frió cuerpo pregunta por la sinceridad de tus palabras,
me pide atormentado la quietud de tu presencia.
¡Todo lo que puedo hacer es cerrar de nuevo los ojos y borrar esas imágenes de mi cabeza!