Mi cuarto nunca había estado tan solo,
oscuridad y soledad, recuerdos vacíos
que no me llevan a ningún sitio y me recuerdan todo,
todo y nada, mientras un extraño olor me rodea y me atraviesa.
Ahora solo esta ese olor, intoxicante, hipnótico,
me lleva a lugares donde nunca había estado tal vez ni siquiera existen,
tal vez soy el primero,
y una mujer.
Veo a una mujer.
Sentada, piernas cruzadas, perfectas,vestido corto.
Me mira y en sus ojos veo algo que nunca había visto,
planetas y estrellas los adornan,
volviéndolos un poema magnifico.
Así se debe ver el cielo y el infinito.
Parecen no preocuparse de nada.
Solo me miran, me juzgan, redondos, cafés, vivos, perfectos.
No se si lo que siento es miedo
o un sentimiento que el hombre jamas ha experimentado.
Solo y escribiendo. Palabras y piernas y ojos.
Ya nada importa, solo ese olor y esos ojos.
Realidad o sueño? No debería haber diferencia.
esos ojos no la distinguen, solo me miran.
Y entonces lo entiendo todo.
Nunca me quiso. Señales ocultas de alguna mentira,
una mentira en la que quise vivir.
A veces los hombre destruyen esa imagen perfecta del cielo
encerrada en ojos cafés y redondos.
lleno de estrellas y luces inmortales.
Ningún hombre podría con esto, yo no pude,
dejé que el miedo me venciera y deje que todo se fuera
del mismo modo en el que llego
del vació, del todo y de la nada.
No hay vuelta atrás.Todo acabo. No supe esperar.
No supe disfrutarlo. No lo supe vivir.
No se vivir.
Ahora falta que el tiempo lo borre, lo vuelva cenizas y recuerdos, infinitos e imperfectos.
Entonces todo se vuelve borroso y regreso de vuelta a mi cuarto.
Soledad, oscuridad y recuerdos vacíos
es todo lo que queda.
Recuerdos que pronto desaparecen, y así como desaparecen, también su rostro lo hace.
Y de nuevo me veo a mi mismo escribiendo sin fin, solo, en mi cuarto,
junto a esa oscuridad y esos recuerdos vacíos, que parece que jamas dejaran de burlarse de mi.
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